The Universe in the Classroom

Cometa Monstruo Promete Brillante Show

La Zona Peligrosa

La construcción de un planeta es como una gigantesca batalla de bolas de nieve. El perdedor de la pelea es el cuerpo al que le caen más bolas encima---al que le va peor es el ganador---convirtiéndose en el planeta más grande. Hoy en día la pelea es mucho menos intensa de lo que fue durante la turbulenta juventud del sistema solar; pero aún continúa. Los planetas aún crecen lentamente en tanto en que los cometas y meteoroides colisionan con ellos. Eventos como el ocurrido en 1994, la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 en Júpiter, nos recuerda las señales de como la formación del sistema solar aún no se ha detenido.

La metáfora de la pelea de bolas de nieve es apta considerando lo que son en realidad los cometas. En los 50tas, el astrónomo norteamericano Fred Whipple sugirió que los cometas son bolas de nieve sucia: grumos de hielo mezclado con polvo interplanetario. Su hipótesis se vio confirmada en 1986 cuando la nave Giotto de la Agencia Espacial Europea voló a pocos kilómetros del cometa Halley y tomó fotografías de la verdadera bola de hielo sucio de 15 kilómetros (9 millas) de largo por 8 kilómetros (5 millas) de ancho.

Un cometa permanece lejos del Sol la mayor parte de su órbita, siendo poco más que una bola de nieve sucia, lo que usualmente es llamado núcleo. Sus días de gloria comienzan cuando el núcleo se acerca al Sol y empieza a sentir el calor. Los gases y el polvo comienzan a hacer erupción en géyseres que nos recuerdan a Old Faithful en el Parque Nacional de Yellowstone (ver Fotografía 4). El gas y el polvo forman una gran nube alrededor del núcleo llamada coma. Esa coma es la que da la apariencia difusa a los cometas (ver Figura 1).

Si el cometa se acerca lo suficiente al Sol, la presión de radiación de la luz solar presiona parte del polvo en la dirección contraria al Sol, creando una larga cola de polvo. El viento solar es un chorro de partículas subatómicas cargadas provenientes de la superficie solar que arroja gas de la coma en una cola separada, llamada también cola de iones, de gas o de plasma.

Estos procesos son más activos cuando el cometa está más cercano al Sol, cerca de lo que se denomina perihelio de la órbita (que en latín significa "cerca Sol"). Tan pronto como el cometa le da la vuelta al Sol y comienza a retroceder, su actividad decrece. Los géyseres dispersan su último viento; la coma se dispersa en el espacio y el cometa se encuentra una vez más como una simple y desolada bola de nieve sucia hasta la época en que se aproxime al Sol en su nueva ronda.

Los astrónomos saben de al menos 1000 bolas de nieve sucia que han hecho la travesía al menos una vez. La mayoría de ellos han sido descubiertos en este siglo, cuando los astrónomos comenzaron a buscarlos con potentes telescopios que revelan cometas más tenues. Unos 120 cometas han sido observados en dos o más vueltas. Cada año los observadores descubren como una docena de cometas nuevos; además una docena o más ya conocidos realizan sus pasajes alrededor del Sol.

La mayoría de estos objetos son extremadamente débiles. Quizá de un tercio a la mitad son visibles con los telescopios usados por los astrónomos amateurs, pero la mayoría de ellos son objetos débiles poco destacados---no más que una pequeña pelusa. Quizá de 3 a 5 cometas al año son lo suficientemente brillantes como para ser pescados con un par de binoculares y quizá uno llegue al extremo donde los observadores con vista aguda en lugares oscuros sean capaces de verlos a simple vista. Los cometas realmente magníficos, aquellos fácilmente visibles a simple vista por cualquiera que mire al cielo, usualmente ocurren sólo una vez cada década.

King Harold
Estrellas con Cabelleras de Fuego. Para el rey Harold y los sajones, la aparición del cometa de 1066 fue un portento de desgracias y calamidades; para el duque William y los Normandos, el mismo cometa fue una bendición del cielo. Más tarde ese año, el ejército de William derrotó a las fuerzas de Harold en la batalla de Hastings. La esposa de William, la reina Matilda, mandó hacer este tapete bordado, la famosa tapicería Bayeux, para conmemorar la victoria de su esposo. Hoy en día sabemos que el cometa fue el Halley, en una de sus recurrentes visitas.

El Descubrimiento del Hale-Bopp

Los astrónomos tienen un larga tradición: si una persona descubre un nuevo cometa, él o ella tienen como recompensa el otorgarle su nombre. Debido a esta oportunidad para la fama, por más de dos centurias los astrónomos amateurs diligentes se han dedicado a barrer los cielos esperando encontrar alguno de estos difusos objetos. Hoy, como parte de los esfuerzos para seguir aquellos objetos que puedan golpear la Tierra, algunos astrónomos profesionales han entrado también en esta actividad. Otro gran número de astrónomos, tanto amateurs como profesionales, regularmente observan cometas conocidos y examinan todo lo relativo a ellos: brillo, estructura física, emisiones de gas y demás.

Por más de 25 años yo he sido parte del último grupo. Hasta la fecha he observado más de 200 de estos difusos visitantes. En una noche promedio, dos o tres cometas son visibles a través del telescopio moderadamente grande que es de mi propiedad y más o menos regularmente yo observo cualquiera que sea visible. He además pasado tiempo tratando de descubrir mi propio cometa, pero después de años sin éxito yo me di por vencido hace unos pocos años.

En la noche del sábado de julio 22-23, 1995, yo planeaba observar los dos cometas que eran visibles en el cielo nocturno. Después de finalizar con el primero cerca de la media noche, tenía que esperar una hora antes de que el otro apareciera sobre mi casa. Debido a que la noche era especialmente bella, con la Vía Láctea del verano arqueando brillantemente en lo alto, decidí pasar el tiempo observando unos pocos cúmulos estelares y nubes de gas hacia el centro de la Galaxia.

Cuando apunté mi telescopio hacia uno de tales cúmulos estelares, catalogado como M70, inmediatamente advertí un objeto débil y pequeño en el mismo campo visual. Un chequeo hecho a mis atlases estelares y a los varios catálogos de cúmulos y nubes reveló que nada debería aparecer en esa posición. Entonces chequeé los cometas conocidos y ninguno correspondía a esa ubicación. Después de como una hora vi que el difuso objeto había cambiado su posición relativa a las estrellas del fondo---un signo seguro de que era un cometa.

En seguida yo reporté mi hallazgo a la Oficina Central para Telegramas Astronómicos (Central Bureau for Astronomical Telegrams) en Cambridge, Massachusetts, la cámara de compensación para reportar y anunciar descubrimientos de cometas y otros objetos parecidos. Resulta que un astrónomo amateur en Arizona, Thomas Bopp, estaba observando a M70 aproximadamente al mismo tiempo. El también notó el cometa y dio aviso, como es debido. Manteniendo la tradición, le dieron el nombre de nosotros dos: Cometa Hale-Bopp. Después de todos los años que había pasado cazando nuevos cometas y fallado para encontrarlos, encontré uno después de haber abandonado la búsqueda.

Bopp y yo tuvimos razón en pensar que nuestro cometa sería como el 99 por ciento de los cometas que se descubren: un objeto relativamente débil que desaparecería de vista un par de meses después. Pero entonces nosotros vimos los primeros cálculos orbitales. Estos cálculos, realizados por el Centro para Planetas Menores (Minor Planet Center) en Cambridge, Mass., aplicaron la ley de la gravitación de Newton para convertir nuestras medidas de posición en una distancia.

El cometa Hale-Bopp estaba a una distancia del Sol, casi sin precedente, de 7 unidades astronómicas (1060 millones de km, 655 millones de millas); a la mitad de la distancia entre Júpiter y Saturno. A esta distancia muy pocos cometas son visibles con los telescopios del mundo y mucho menos con uno relativamente pequeño.

Comet Hyakutake
Cuando Se Es una Emisión, Se Es de Esta Manera Para Siempre. Conforme el cometa Hyakutake se aproximaba al Sol, emisiones de polvo hicieron erupción en la parte iluminada del núcleo. Paul Boltwood tomó este acercamiento poco usual de la coma interior del cometa, usando un telescopio refractor de 7 pulgadas de diámetro y una cámara CCD hecha en casa. Su película y otros materiales educativos están disponibles en cinta de video y CD-ROM en producciones Cyanogen, al 1-800-835-6794 (en México al 95-880-835-6794) o por correo electrónico en ceravolo@fox.nstn.ca. 1996 Paul Boltwood.

 

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